"Tres minutos". Christina Rosenvinge. De su último disco, Tu labio superior.
"Desenfocada". La Buena Vida. De su álbum Hallelujah!
"Las cosas más pequeñas". La Habitación Roja. De su compilado de singles y caras B Un mundo perdido.
"Tres minutos". Christina Rosenvinge. De su último disco, Tu labio superior.
"Desenfocada". La Buena Vida. De su álbum Hallelujah!
"Las cosas más pequeñas". La Habitación Roja. De su compilado de singles y caras B Un mundo perdido.
Esta es una canción que me encanta
Piense en la persona que le provocó el mayor daño -físico, psicológico- que recibió usted alguna vez en su vida.
Imagínese cómo sería vivir junto a él durante las próximas dos décadas. Encerrado, sometido a constantes agresiones sexuales, sin poder escapar.
Ahora puede tener usted una idea aproximada de lo que debe de haber sido la vida de Jaycee Dugard, la mujer norteamericana que fue secuestrada en 1991, cuando tenía apenas 11 años, por un perturbado ex convicto con el que tuvo dos hijas y que acaba de recuperar su libertad al cabo de 18 años.
Aquella mañana de junio, Jaycee caminó hasta el paradero del bus que la debía llevar a la escuela, en la localidad de South Lake Tahoe, a 200 kilómetros de San Francisco (California) cuando una pareja de esposos, a bordo de un automóvil, se detuvo a su lado y se la llevó por la fuerza, ante la vista de su propio padrastro. Nadie volvió a saber nada de ella. Hasta ayer.
Según la prensa norteamericana, el caso se descubrió luego de que Phillip Garrido, el secuestrador, fuera vista merodeando la Universidad de Berkeley repartiendo panfletos religiosos en compañía de dos mujeres y dos niñas.
La policía de El Dorado, al este de San Francisco, lo citó a declarar en vista de que Garrido está desde 1988 en régimen de libertad condicional de por vida, luego de que purgara prisión por delitos contra la libertad sexual. Fue en la comparecencia ante las autoridades que el hombre de 58 años reveló que la joven mujer que lo acompañaba era la niña que había desaparecido 18 años atrás.
Garrido, un sujeto desequilibrado y ultrarreligioso, ha quedado bajo arresto junto con su esposa, Nancy Garrido, quien según las primeras investigaciones fue su cómplice en esta historia de pesadilla.
Fred Kollar, comisario de El Dorado, dijo a las agencias que las niñas, de 11 y 15 años, nunca fueron a la escuela ni al médico y que pasaron su vida en cautiverio junto a su madre. Cuando la Policía visitó el hogar de los Garrido encontró que Jaycee pasó sus días en una especie de cobertizo en el patio trasero, donde apenas había unas mantas y una improvisada ducha.
Todavía no hay imágenes de Jaycee después de su liberación y las que circulan por internet son proyecciones digitales de su aspecto actual.
Esta terrible historia trae a la memoria otras similares descubiertas recientemente, como la de Natasha Kampusch, secuestrada durante ocho años hasta que pudo escapar, y de Elizabeth Fritzl, a quien su propio padre mantuvo encerrada y violó durante 24 años.
Lea más sobre este caso:
Informe de la BBC sobre la historia de Joycee Dugard
Usted que es varón, mírela bien. ¿No es adorable ese rollito?
Aunque tenga sus dudas, ella es modelo y se llama Lizzie Miller. Y así, tal como la ve, apareció fotografiada en el último número de la revista norteamericana Glamour, dedicada a la moda y a la belleza.
¿Sacrilegio? Nada de eso. La foto de Lizzie Miller ha sido lo más refrescante que le ha ocurrido a la industria estadounidense de la belleza en mucho tiempo. Y los entusiasmos no solo han provenido de las mujeres de ese país, que se han sentido identificadas con la hermosura natural de esta veinteañera, sino también de los medios de comunicación, que han vuelto a poner en debate los cánones de belleza que imperan en esta época.
"Yo amo a la mujer de la página 194", "al fin alguien que se parece a mí", han sido algunos de los comentarios que han enviado a Glamour los más de 200 mil lectores que se han volcado a su página web para apreciar a Miller.
¿Y qué pasó con el tópico que asociaba la belleza con la delgadez? ¿A estas alturas, la esquelética Kate Moss puede seguir siendo el modelo de perfección física femenina?, son algunas de las preguntas que asaltan a las audiencias americanas tras la irrupción de Lizzie.
Sobre el rollito de marras, Cindi Leivi, directora de la revista, comenta: "no lo ves en las revistas pero lo ves cuando te miras al espejo (...) creo que fue a eso a lo que reaccionaron nuestras lectoras".
Por su lado, Lizzie Miller -que con su 1.80 metros y sus 80 kilos modela prendas de talla 44-46, que es el promedio de la mujer norteamericana- dice que antes no se atrevía a usar bikini por su pancita pero que luego entendió que el fisico no era lo más importante. "Si tú caminas por la playa en bikini con confianza y te sientes sexy, la gente te verá así también", comenta.
Lo curioso es que Lizzie aparece cuando acaban de coronar Miss Universo a la venezolana Stefany Fernández, ejemplo de la clásica belleza de austeras formas.
¿Usted a quién prefiere?
Veamos. A simple vista, esta imagen puede parecer el juego de las siete diferencias, solo que aquí hay una sola y está tan clara como si hubiera sido puesta en blanco y negro, valga la redundancia.
Se trata, esencialmente, del mismo aviso publicitario con el que el gigante Microsoft promociona sus herramientas para empresas IT (de tecnologías de la información). Sucede que la oficina de la empresa en Polonia cambió al hombre de raza negra que parece en la mitad del anuncio y lo reemplazó con un individuo, digamos... más acorde con su público objetivo. En épocas de corrección política, esto fue el horror.
El cambio fue descubierto hoy por algunos medios de influencia global y en pocas horas la pradera de internet se encendió en llamas. No fue solo el carácter racista de una decisión como esta sino lo mal hecho que estaba lo que atizó la polémica.
Tras el cargamontón, Microsoft Internacional ha tenido que ofrecer disculpas por el episodio y la filial polaca ha colgado la versión original del aviso.
Claro, no faltaron los cibernautas que vieron la veta cómica del incidente y 'adaptaron' la imagen publicitaria pensando en el interés de los más variopintos targets.
A todo esto, ¿son los polacos particularmente racistas? Difícil saber si lo son más que los ingleses, franceses o españoles. Bueno, es verdad que han sido protagonistas de episodios de racismo en el fútbol pero de estos ha abundado en la vieja Europa.
Esta no es, por supuesto, la primera vez que un gigante de la informática se ve envuelto en una polémica sobre racismo. Hace exactamente dos años, Intel fue acusada de lo mismo por un comercial para su plataforma Core2Duo. Y en el 2006, a Sony le llovió fuego con un panel que promocionaba su entonces flamante consola de Play Station Portátil.
En el Perú no han faltado escandaletes parecidos, el último de ellos provocado por un aviso del instituto de idiomas Berlitz que desató una ola de críticas en la web. Pero lo hecho por los polacos de Microsoft, francamente, no tiene comparación.
¿Tú qué piensas? ¿Crees que un cambio como este puede tener alguna justificación en algún contexto? ¿Recuerdas otros casos de publicidad racista?
Ah, los ingleses, tan aficionados a los ránkings. Esta vez se trata de la revista Time, que acaba de publicar la lista de los 10 mejores guitarristas de todos los tiempos. ¿Sorpresas? En verdad, no hay demasiadas. Jimmy Hendrix aparece como el más grande en la seis cuerdas, sitial fuera de toda discusión si uno se pone a escuchar los auténticos aullidos que arrancaba a la viola en temas como Purple haze, Killing Floor y Hey Joe.
Jimmy toca Purple Haze en Woodstock, en 1969.
Quizá lo más curioso sea el segundo lugar conferido a Slash, guitarrista de la siempre añorada banda Guns N' Roses. Josh Tyrangiel, el crítico de Time que elaboró la lista, dice de Slash que fue elegido por su precisión en las seis cuerdas pero además por su paciencia con el siempre insoportable de Axel Rose.
Por lo demás, el ránking ubica a continuación los nombres de toda la vida: B.B. King, la leyenda viva del blues; el indestructble Keith Richards; Eric Clapton, Jimmy Page; Chuck Berry y Les Paul (el inventor del modelo de guitarra Gibson que lleva su nombre). En el puesto nueve figura el sueco Yngwie Malmsteen, de cuya existencia me acabo de enterar y que, según explican en indyrock, toca metal neoclásico. Vaya. El décimo lugar lo ocupa el multifacético Prince.
Dentro de todo, lo que más me ha emocionado ha sido que los de Time le dieron un lugar de honor a Johnny Ramone, guitarrista de The Ramones, fallecido en 2004, que entró a la posteridad por componer mugrosas composiciones sobre lobotomías y jovenzuelos que solo quieren aspirar pegamento. Johnny no era un virtuoso y apenas si usaba tres acordes, pero tenía toneladas de actitud. Al final, eso es lo que importa. ¿O no?
Sí, como lo lee. Pete Doherty, ese genio heroinómano aficionado a malinfluenciar a supermodelos británicas, acaba de asegurar que ha convencido a Carl Barat, John Hassal y Gary Powell de resucitar a la banda con la que alcanzaron el éxito y se convirtieron, a inicios del nuevo siglo, en los verdaderos salvadores del rock. Porque, digan lo que digan, ni Doherty con Babyshambles ni Barat y cía. con Dirty Pretty Things rozaron siquiera el estatus de culto que los viejos libertinos adquirieron después de solo dos discos -pero qué discos.
En declaraciones al semanario británico New Musical Express, Doherty -adorado por la prensa sensacionalista por su costumbre de exhibir sus vicios en frente de los periodistas que lo entrevistan- afirma que la banda podría volver a la carretera el próximo año, aunque admite que todavía falta confirmar la respuesta definitiva de Barat.
Doherty piensa que, en el caso de que su ex compinche se eche para atrás, The Libertines podrían reunirse perfectamente sin su presencia. "Igual que The Libertines tocaron sin mí, tal vez toquemos esta vez sin el", bromea.
The Libertines consiguieron la fama en Gran Bretaña con su primer sencillo "What a waster", en el 2001. Su primer álbum, "Up the bracket", conmocionó a la critica musical británica gracias a un puñado de canciones aceleradas, ruidosas y mal tocadas pero llenas de melodía y actitud. El 2004 parece "The Libertines", su seguno LP, y la prensa inglesa nuevamente se rinde a sus pies. En noviembre de 2005, luego de constantes líos con Barat y presa de una incontrolable adicción a la heroína y al crack, Doherty disuelve la banda.
Lea lo que publicó Muzikalia al respecto.